Los viajes de Matsuo Bashô

 Los viajes de Matsuo BashôMatsuo Bashô (Japón 1644 -1694) fue un gran poeta japonés, cultor y renovador del haiku (forma poética breve, con tres versos de cinco, siete y cinco sílabas, que capta un instante del paisaje). Vivió al comienzo del Shogunato del Clan Tokugawa (1600-1868), que marca el período premoderno del Japón, y no su Edad Media, como suele afirmarse. De origen campesino, llegó a ser un célebre poeta y erudito con numerosos discípulos sin perder su sencillez, como lo muestra el buen humor con que afrontó las precarias condiciones en sus viajes, a pie durante su última década de vida ("Piojos, pulgas./ Y un caballo que orina/ junto a mi almohada"). O la decisión de no comentar nada más tras apuntar, acerca de un paraje, unos versos de otro poeta, porque hubiera sido "añadirle otro dedo a una mano". Su poesía está influida por el Zen, el Taoísmo y la tradición literaria china y japonesa. Se convirtió en "laico consagrado" Zen y esa condición intermedia entre hombre común y monje lo llevó a decir de sí mismo que era como un murciélago, mezcla de cuervo y ratón.

Leer más: Los viajes de Matsuo Bashô

Imre Kertész: Función vital

Imre Kertész: Función vitalEl arte, la creatividad, son una función vital. Contra los tópicos románticos del genio, el talento, etc., la creatividad -dice Imre Kertész (1929-2016)- no es un don divino venido de fuera, sino una función vital, el instrumento necesario para quedar con vida. Una función vital que se puede atrofiar, que en la mayor parte de los casos está atrofiada. En el suyo, sin embargo, se ha convertido en necesidad. Por haber descubierto en él precisamente esa posibilidad de ir alimentado la existencia, de ir transformándola en algo real, de objetivarla en obra17. El último fragmento del Diario de la galera contiene un sueño, una fantasía de un músico feliz que lleva décadas tocando variaciones sobre un mismo tema y va ya por la enésima -en los ratos libres que le deja el trajín de la vida cotidiana-. En esa música, imagina Kertész, se reconoce la obsesiva voluntad expresiva. La existencia, diríamos entonces, posee una voluntad de expresión que, hecha obsesión, necesidad, redunda en la creación artística. La expresión en la escritura de Imre Kertész. Por Jaime Aspiunza.