Noticias

José Ángel ValenteDiario anónimo (1959-2000), de José Ángel Valente (Orense, 1929-Ginebra, 2000), cumple, como nos recuerda Andrés Sánchez Robayna, el responsable de la edición, el único requisito imprescindible para ser un diario, según Philippe Lejeune: que se trate de una escritura fechada. Lo es: se inicia el 18 de octubre de 1959, con un apunte sobre Baudelaire y el simbolismo, y acaba un día sin datar de 2000, con la transcripción de un pasaje en francés de Roland Barthes, colofón exacto de su propia vida: "Es escritor aquel para quien el lenguaje constituye un problema, el que experimenta su hondura, no su instrumentalidad o su belleza". Sin embargo, pese a esta sumisión a las categorías, que autoriza a denominarlo como tal, este Diario anónimo no es tanto un diario como un cuaderno de trabajo. En sus más de trescientas páginas se acumulan reflexiones personales, citas bibliográficas, transcripciones de otros autores, poemas, crónicas de viajes, observaciones sobre la actualidad, apuntes de teoría poética y crítica de arte, ideas para proyectos futuros, aforismos y, en general, todas esas materias que constituyen, de forma íntima y magmática, los bastidores de una sensibilidad creadora.

 

Leer más: Un diario con muchos nombres

Robert WalserEntre mediados de los años veinte y principios de los treinta del siglo pasado, cuando ya había escrito sus libros más importantes y estaba a punto de recluirse voluntariamente en el asilo donde abandonaría la expresión escrita, el suizo Robert Walser (1878-1956) se dedicó a llenar de frases todo tipo de soportes: hojas de calendarios, facturas, fajas de periódicos, papeles del tamaño de una tarjeta. Poco tiempo antes había reemplazado la pluma por el lápiz. La tinta le resultaba demasiado solemne y definitiva frente a la flexible blandura de la mina. El trueque afectó su manera de escribir: la letra se fue reduciendo hasta convertirse en "microgramas", signos que, de tan diminutos, resultaban ilegibles. Los especialistas Bernhard Echte y Werner Morlang se enfrentaron a esos jeroglíficos y, entre 1985 y 2000, dieron a conocer seis volúmenes (que en la versión española son tres, publicados por Siruela) que hicieron de Walser un interrogante todavía mayor.

Leer más: Walser en el teatro del mundo

Crisis GlobalLa charla pasa del español al italiano, al inglés y al francés con la misma facilidad. Alrededor de la mesa están el filósofo político Ernesto Laclau; el pensador italiano Toni Negri –autor de Imperio junto con Michael Hardt–; el secretario de Cultura bonaerense, Jorge Coscia; la filósofa francesa Judith Revel; el psicoanalista y escritor argentino Jorge Alemán; el filósofo político italiano Giacomo Marramao; la psicoanalista eslovena Jelica Šumic y Davide Tarizzo, profesor de Filosofía Política en la Universidad de Nápoles. En diálogo con Página/12, los intelectuales debatieron sobre la crisis internacional, el movimiento de indignados en España, el kirchnerismo y los gobiernos de América latina.

Leer más: Debates y Combates: La crisis global del capitalismo

Borges / FernándezUn libro publicado en febrero en España por un joven escritor es secuestrado de las librerías en septiembre por orden de la heredera de Jorge Luis Borges. ¿Por qué? Resulta que Fernández Mallo, resuelto y devoto y desinformado admirador de Borges, concibió un libro titulado El hacedor (de Borges). Remake, donde de un modo un tanto insólito reproduce íntegramente, con leves cambios, el Prólogo y el Epílogo de El hacedor, sin contar un sinnúmero de citas ocultas y sin contar que cada uno de los textos que lo componen llevan el mismo título que los textos que componen el libro de Borges. La obra apareció en febrero. El mes pasado María Kodama, acción judicial mediante, hizo retirar los ejemplares de las librerías españolas. Lo que para Fernández Mallo es un homenaje, para María Kodama es una falta de respeto (no aclara una falta de respeto a quién). Revuelo. Fernández Mallo aduce que “Borges fue el primero en usar las mismas técnicas de apropiación y reescritura que yo”, sin especificar dónde Borges habría usado esa técnica. Técnica que sí, en cambio, usó Miguel de Cervantes en la segunda parte del Quijote a comienzos del siglo XVII, cuando copió de cabo a rabo una de las historias de santos incluidas en La leyenda dorada de Jacopo della Voragine y la aplicó, cambiándole alguna que otra palabra, a Sancho Panza impartiendo justicia salomónica en la ínsula firme de Barataria. ¿Pero Borges? ¿Cuándo? ¿Dónde?

Leer más: La angustia de las influencias